Si quieres un debate o una cacería de errores, pídeselo por su nombre.
Martín tiene ocho formas que te propone él solo, y otras ocho que solo saca cuando se las nombras.
Los tres construyen tutores y cada uno pide cosas distintas. Esto es lo que aprenden quienes ya los usaron, y ahorra vueltas.
En el cuadro de dictado cabe mucho más de lo que preguntan los campos. Cómo es tu grupo, qué ya intentaste, qué te preocupa de ese tema. Entre más le cuentes de una vez, menos vueltas te da preguntando.
Martín tiene ocho formas que te propone él solo, y otras ocho que solo saca cuando se las nombras.
Si le dices que apenas se están acercando al tema, te deja fuera el debate, la cacería de errores y el borrador, porque ahí los estudiantes se pierden.
Te los incorpora sin discutir, pero lo que ya aprobaste no lo vuelve a abrir.
Martín describe y te deja decidir, hasta que se la pides. Ahí te da su parecer en dos frases, con su razón, y la decisión sigue siendo tuya.
Te lo propone él mismo, y de paso te avisa que el trabajo cruza días y la conversación se puede perder.
Sus preguntas están hechas para que le describas la escena del aula, y cada respuesta a medias te cuesta otra vuelta de preguntas.
Si arrancas explicando la situación completa, Mati da por respondido lo que ya dijiste y te hace menos preguntas.
Si lo vas a usar en una capacitación o con colegas, díselo, y el tutor los trata como lo que son.
Mati lo propone por defecto y te pregunta si prefieres otra entrega.
La lista completa te llega a ti, aparte del tutor, para la plenaria y para calificar.
El tutor sale de una sola pieza, salvo que las pidas. Con fases, la siguiente se abre cuando muestras lo de la anterior.
Ahí decides qué tiene prohibido hacer contigo.
Si el tema no rinde para ese tiempo, Joseph te ofrece dejarlo más corto en lugar de rellenar con ejercicios.
No está entre las preguntas y cambia por dónde arranca.
Eso está puesto a propósito, y es lo que hace que al final sepas.
Ninguno de los tres guarda la conversación de una vez a otra. Lo que trabajes se queda donde lo trabajaste, así que conviene terminar de una sentada.